domingo, febrero 26, 2006

sibilancia

Para la sibilancia vuelve el gorrión mensajero con el refuerzo de los barrios y las cuevas, y bajan, bajan la loma patinante las polleras negras del pozo con el ímpetu juvenil, y ven, ven a mí, alma de diamante, y corren, corren junto al animal polimorfo que mastica barrotes, y crece, crece la formación romboidal de la pandilla, y entre las columnas arribantes de los adolescentes oscuros veo la geometría pintadita de mi chica gótica que llega, y camina, bichito, camina, camina el aspecto central de la noche la abrazo, la manifestación vegetativa me besa, el ergotropo me toca, el núcleo mamilar le chupo, el cuerpo gótico me refriega, el cuadrúpedo de la avenida se funde a la sábana adoquinada, canta y camina bicho del empedrado a b c y a b c enamorado, piedra tras piedra noxa bajo la lluvia de estrógenos dice que me ama, paso tras paso noxalis en el moco cervical le digo que la amo, y juntos agarramos la proa del rombo y repartimos pungos de muerte y sangre al ciudadano y al artista, y ya está, ya, está, pueden matarme si lo desean, mi vida flota en el irradio gótico, y ella pronuncia mi nombre contra el hidrante y el bombero, ella me toma de la mano y avisen yo canto el sueño del niño pese al gas y el soldado, y la chica gótica me toca el bulto con lujuria y la miro y me mira y todos los males del mundo desaparecen a pesar de los proyectiles y los objetos anamorfos que caen, ¡pero soñamos!, ¡soñamos!, porque el tiempo comenzó a pasar y el viento borró tus manos, porque sangra el color humano y escupe el irroro, porque la yunta ciudadana, artística y policial nos hace el antiabanico y nos encierra, nos empuja contra nosotros mismos, y así quedaríamos espalda con espalda, así serían diez contra uno, aumentaría la sirena y el adversario potencial se llevaría a cabo en nuestra contra, y ahora sí, ahora no hay salida nos van a matar a todos con el contrapungo, pero viva la causa perdida con el grito rompemos pentagramas y volamos cinéticos sobre las cabezas y los cascos, otra vez rompemos filas como tantas veces, rompemos uniformes y vehículos represivos, habrán perdido romperíamos carne y hueso hasta llegar al ampere, y presten atención de este modo caminando la giratoria logramos avanzar, caminito hipotalámico uno dos hasta el cabildo argentino del recalesco civil, y allí, en el ojo delta x delta t debajo de las arcadas organizamos el reflujo y gradualmente empezamos la retirada por la supervivencia, la chica gótica siempre me tomaba de la mano y me apoyaba el beso, y quería cantar vuelve del cuento feroz, pero las fuerzas de elite acababan de llegar a la plaza y al disturbio, y sin mensaje previo se vinieron encima para acuchillar nuestra izquierda y casi nos desarman, y más huscarles caían y se ahogaban en el charco proteico, y vuelven otra vez todos juntos, ciudadanos, artistas, policías, bomberos y paramilitares, y atacan, atacan, golpean el corazón de nuestro rombo una y otra vez hasta que finalmente nos quiebran, sí, nos quiebran, nos desarman, nos separan, nos dividen, y ya no hay nada que podamos hacer, no hay nada y la chica gótica se derrite de mi mano y se apaga en la masa represiva, no hay nada, y el martillo de Roque cae por última vez sobre un casco y luego se lo traga la chupadora hasta el brazo primero, el torso después, y no lo veo más, y las polleras negras del huscarle son pisoteadas por doquier y al suelo se adhieren con la sangre, los adolescentes caen y las botas les aplastan las cabezas hasta el ojo, todos mueren y caen y nada podemos hacer en el contrafuego y en la plaza del antihuscarle, y cuenta regresiva habremos desaparecido, al silencio caímos y al túnel del substillo nos vamos.



Ampere, cap. 6 (fragmento).

1 comentario:

paula dijo...

escapar de la poli y enamorarse
qué estado heroico, modernismo!
beso