viernes, diciembre 01, 2006

Qué ácido gotea,
qué sueño me suda,
qué de ella,
que ya no queda,
qué de mí
solo, ahora diseminado,
ahora que es cierto,
apenas un tic
tac del teclado,
qué del qué
de nuestra alegría, del qué
de la tela comida,
de las polillas, el placard,
la ropa de la feria, entonces qué,
qué de ya, qué de yo,
que por qué no tiene color,
cambió tu regalo y mi cara
es cara caída, por qué
en la boquita te pedí quereme,
mezclemos mi causa con tus golosinas,
para qué y qué puede pedirse ya,
si del azúcar sólo restan puntos blancos,
sueltos y casi imperceptibles en el mármol,
empalados por muchas moscas,
si del agua apenas se conserva
la humedad en tu vestido largo,
mojadura que quema,
sigilosa de mí,
colgada en una avalancha de prendas,
queso de las ratas,
pendiente sobre el horror,
que crece en aire oscuro,
que significa algo este jardín es posible,
acumulación de hongos
en las flores del ropero,
esa caja donde ahora
voy a meterme; abre
tu boca gigante de madera,
que nadie impida el oficio,
que nada interrumpa la colección,
que pudra,
que se pudra,
que se me pudra
la sangre y toda
situación;
qué decís,
no digas nada
más, simplemente cierra
la boca que ya estoy
adentro, cierra como la tierra
cierra las raíces,
cierra los muertos.

4 comentarios:

paula dijo...

gusta la nueva versión, juan

Anónimo dijo...

todos estos últimos me en-can-tan, Juan

un beso

y otro

Anónimo dijo...

juan tus poemas tienen una fuerza increible

me pregunto de donde sale todo eso

felicitaciones!

jose luis

rusita dijo...

un beso, juan.de los de esquina.