martes, noviembre 21, 2006

Rexistencia 30 - Las nochecitas

La noche del martes, tarde, fui con una chica a comprar un McSwing con oreo al McDonalds que está por Córdoba y no me acuerdo qué, a la altura de Almagro. Nos sentamos en unos canteros en la esquina de Medrano.

De pronto aparecen dos y nos encaran. El más grande empezó decirme su balbuceo. Yo lo miraba a los ojos y tomaba mi helado, para ponerle los puntos desde el principio, porque sabía que el chabón me estaba tanteando.

Lo habrá dudado un poco pero finalmente nos dijo:

—Bueno, esto es un apriete.
—¿Apriete? ¿De dónde sacaste esa palabra? —le dije, y me paré empujándolo, para después retroceder un par de metros. Enseguida le grité a mi compañera:

—Corré, corré!

Ella tardó un poco en reaccionar, pero después me hizo caso.

El grande me dijo “pará, loco, no bardeés”, y se fueron. Seguro no querían armar un escándalo.

La noche del miércoles, después del nuevo viejo en el Malba inaccesible y del Quinteto de la muerte en Villa Crespo, con las zapatillas todavía húmedas por la lluvia reciente, fuimos a comer un superpancho con Guada, mientras hablábamos de amores y desamores respectivos.

Encontramos un kiosko abierto por Corrientes.

—Hola, dos superpanchos por favor.
—¿Qué le quieren poner?
—Mayonesa, ketchup y papas fritas —dije.
—Yo igual, pero sin ketchup —pidió Guada.
—Para tomar queremos...
—Después lo conversamos —nos cortó el viejo, que parecía muy capo.

Un rato después, nos sentamos en la entrada de un edificio vecino. Seguíamos con la charla y los panchos estaban re buenos!, cuando de golpe, pá, pá, pá, se empiezan a cagar a tiros en la esquina. Enseguida llegó la policía, en contramano por la avenida.

Tirados cuerpo a tierra, yo tenía miedo que una bala me volara las papas fritas de mi hot dog.

La noche del jueves fui a vender objetos maravillosos. En un momento, encaré a dos chicas extranjeras, una alemana, la otra norteamericana.

—Hi! –me mandé-, do you want to see wonderful objects?
—What?
—Anxious rings to embrace your fingers...
—No, no, kraciassss.
—Wait!!
—No, no, kraciassss.

La noche del viernes amasé grandes fortunas y me fui a dormir temprano.

La noche del sábado también trabajé. Cuando me iba de Palermo, alguien me llamó:

—Juan!

Era William Wilson.

—Juan —contesté.
—Qué hacés Juan, todo bien?
—Sí, Juan, y vos?
—Bien, querés pasar? (al restaurant de donde había salido)
—Y daaaleeee.

Una hora después salimos y nos fuimos a la Sursystem, por la calle Humahuaca. Cerveza, marihuana, anarkopunks, bailamos hip hop hasta que el cielo se puso blanquito, blanquito.


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ilustración: May Ann Licudine
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Rexistencia 29 - La barrera --------------------------------------------------------------------------------------------------------

11 comentarios:

EmmaPeel dijo...

Las nochecitas de Buenos Aires tienen ese no se qué, Juan! pronto lo llaman de Crónica para que embellezca Policiales

Salu2, palmera y grillos siguen leyendo las crónicas de los días

heidi dijo...

el mio tenia savora tambièn, y tambièn tuve miedo...

Funes dijo...

sos un grosso man...

William Wilson dijo...

Buena nochecita y buen texto, Rex
Con usted todo es aventura...

Shana dijo...

Querido, compramos tres anillos! (Yo compre' dos!)

La chica norteamericana

JQN dijo...

que claro, que bueno, lo escribís y es. leerte es estar un rato por ahí. saludos desde la costa.

Juan Diego dijo...

gracias a todos.

shana, no me refería a vos en el post, sino a otras chicas que cruzé después en otro bar, en sonoman, y que también una era norteamericana y la otra alemana-
gran casualidad!

de vos me acuerdo. me compraste en acabar.
saludos!

Shana dijo...

Ah, bueno. Desculpame. Cree' "?cuanto grupos de chicas aleman y norteamericanas el encontro?" Y tambien, creo que nos castellano es mejor de "kraciasss". ;)

Espero todo esta bien por vos!

paula dijo...

-mutis por el fono-

Anónimo dijo...

juan, no slo escribis poemas, tb tus cronicas estan fantabulosas!!!

Juan Diego dijo...

gracias cuciu!