miércoles, agosto 22, 2007

Nota sobre el interpretador

por Sabrina Campos


SC: ¿Cómo surgió la idea de hacer la revista?

JDI: Venía escribiendo desde hacía tiempo. En el año 2002, quería empezar a publicar, pero todos los espacios parecían cerrados. Entonces, conocí internet. Mandé colaboraciones a diferentes revistas, casi todas españolas (Babab, EOM, The Barcelona Review). Las únicas argentinas de esa época, que seguían una lógica revisteril y no tanto de portal, eran Axxón y La idea fija.
Estaba tan entusiasmado con el nuevo soporte que pensé en hacer mi propia revista, aunque no sabía nada de diseño ni programación. Entonces habré escuchado un consejo de Fabián Casas, “hay que hacer el medio que uno necesite para lo que se quiera decir”, así que me interné un verano y estudié diferentes tutoriales que me fui bajando de la web.
A finales del 2003, convoqué a varios compañeros, provenientes algunos de un grupo de lectura que se llamaba “El potrero” y otros del seminario sobre Narrativa Argentina de los 90 que dictó Silvia Saítta. La revista se llamaría La máquina excavadora.
Por diferentes motivos, aquella publicación tuvo un solo número. A los dos meses, inicié una nueva revista: el interpretador. La empecé solo, con un consejo editorial imaginario. Después, con el paso del tiempo, fui invitando a algunos amigos para que se sumaran, hasta llegar a ser diez personas.
SC: ¿Cómo fue el proceso por el cual pasaron de ser una revista más de Letras en la Web, de las que hay miles, a convertirse en una especie de referencia clara en la materia?
JDI: En realidad, no hay tantas revistas en la web, o no las había en aquella época en Argentina; sí había blogs, foros, portales y bibliotecas. La idea con el interpretador era hacer una revista clásica, con portada, sumario de número, tapa y contratapa, que reemplazara su contenido en bloque. Creo que esta adaptación del formato tradicional al nuevo soporte tuvo importancia en relación al proceso de legibilidad que muchos nuevos internautas, sobre todo gente grande, estaban experimentando. En ese sentido, el interpretador fue recibida, desde el comienzo, como una revista similar a las de papel, siendo más fácil su legitimación, más que nada teniendo en cuenta que, como todo lo nuevo, Internet también generaba desconfianza. Pero más allá de esto, lo más importante fue la consolidación del consejo editor, el trabajo y la dedicación que todos mis compañeros pusieron a la hora de armar cada número, de conseguir y/o escribir buenos textos, de pensar modos potentes de intervención. Finalmente, todo ese laburo fue reconocido.
SC: ¿Cómo hacen el trabajo de colaboraciones? ¿Quién puede colaborar con la revista? ¿Cómo se hace la selección de calidad de los contenidos?
JDI: Cualquiera puede mandar sus textos. En los últimos tiempos, el caudal de colaboraciones ha ido en aumento. Recibimos un promedio de 5 colaboraciones diarias, tanto de Argentina como del resto de Latinoamérica y España. Se complica un poco leer todo, pero por ahora nos las vamos arreglando. Además, pedimos textos a autores que nos interesa publicar.
SC: ¿Cómo es el funcionamiento interno de la revista? ¿Quién toma las decisiones? ¿Cómo se decide el tema principal de las notas de cada número?
JDI: En esta época la revista es trimestral. En el período anterior a la salida de cada número, elegimos un coordinador (rotativo) que se mantiene al tanto del trabajo de todos. Esta persona se mantiene en contacto directo conmigo, que soy el que se encarga del diseño y la estética visual. La revista está dividida en secciones (narrativa, poesía, aguafuertes, etc.). Para trabajar cada zona, nos dividimos en células de dos o tres personas. En las reuniones (semanales), cada célula informa al resto del trabajo de selección y edición que viene haciendo. De este modo, todos estamos enterados del sumario general. Cada célula se encarga, además, de corregir los textos de su sección, de conseguir los datos biográficos de los autores, de presentar, en algunos casos, las obras. Por otra parte, los números suelen tener uno o dos dossiers temáticos. Esto solemos discutirlo y trabajarlo entre todos; es, probablemente, la zona del sumario donde la línea editorial se hace más evidente. Mis compañeros de la revista son Inés de Mendonça, Camila Flynn, Marina Kogan, Juan Pablo Lafosse, Juan Leotta, Juan Pablo Liefeld y Sebastián Hernaiz. Además, trabajaron en la sección artes visuales Mariana Rodríguez Iglesias, Juliana Fraile y Florencia Pastorella.

SC: La revista se hizo famosa por su diseño y en especial sus ilustraciones de tapa y contratapa ¿Cómo se eligen las imágenes de ilustración? ¿Qué criterio o búsqueda estética está implicada en la elección?

JDI: El diseño lo fui armando de a poco, a medida que fui aprendiendo más cosas. La evolución puede verse si se revisan los números anteriores. Los primeros tienen poco sentido de la composición, tamaños de fuente grotescos y por momentos mal gusto. El fondo negro en los marcos y la letra negra sobre un fondo de textura gris son elementos que estuvieron desde el comienzo; esta estructura la tomé del diseño de la revista EOM, de Barcelona. En cuanto a las tapas y las portadas, todas las fui eligiendo de distintas galerías de arte contemporáneo. Fue un trabajo de búsqueda que me llevó mucho tiempo, y también placer. A partir del número 8 –que tiene tapa de Mark Ryden-, la revista empezó a teñirse de sangre y a seguir, generalmente, una línea de ilustración tipo hentai, donde prevalecieron suicidios y flagelaciones, casi siempre de niños. Además de Ryden, recurrí a artistas como Odd Nerdrum, Blanka Dvorak, Hasama, Tetsuco, Kolaboy, Marcel Dzama, Trixis y Seonna Hong, entre otros. La estética tuvo éxito enseguida. Personalmente, prefiero tomarla metafóricamente. Ahora se me ocurre que esos niños somos nosotros, hijos sensibles del capitalismo, sangrando sus angustias privadas en la literatura que se hace pública en la web. Esas imágenes son modos de representación de expresiones viscerales: la literatura, el arte y el pensamiento.
SC: Han tenido colaboraciones de escritores, críticos, han estado en la boca de personas importantes del medio, ¿Cómo fue el proceso que tuvieron que pasar para conseguir este tipo de atención?
JDI: Se fue dando solo, por trabajo y constancia. Creo que al principio la revista entró por lo estético; llamó la atención desde ahí. Los autores que publicaban quedaban contentos con la presentación de sus textos. Después, fue una bola de nieve. La idea siempre fue mezclar autores reconocidos con otros inéditos. En cuanto a los “famosos”, simplemente empezamos a pedirles textos a quienes nos interesaban, y la mayoría nos mandó algo, porque, conocidos o desconocidos, con aura o sin aura, del mundillo o del mundo, all you need is love.

SC: Toda revista, por más que se aloje en internet, suele requerir un mínimo mantenimiento. ¿Cómo se financian ustedes?

JDI: Al principio, poníamos guita de nuestros bolsillos; después, en un momento, conseguimos un subsidio, que ya se acabó, o sea que ahora vamos a tener que poner plata nuestra de nuevo. Igual, estamos pensando en juntar fondos con algún evento, o algo así. Está por verse.
SC: ¿Qué opinan de las otras revistas del medio? ¿Las consideran una competencia? ¿Hay posibilidades de compartir el mismo ámbito y los mismos temas sin caer en una competencia? ¿Se compite por el lector de internet aunque no se compita por dinero?

JDI: No pensamos en términos de competencia. La literatura es un hecho social, se moldea colectivamente. Los diferentes proyectos y publicaciones, las revistas y los blogs, se vinculan en mayor o menor medida y se retroalimentan, en los debates y en la difusión.
SC: ¿Tienen pensado desarrollar algún otro emprendimiento (lease Editorial, revista en papel, subproducto, charlas, lecturas, etc.) como desprendimiento del éxito que tuvo El Interpretador en la Web?

JDI: A veces organizamos lecturas. Si tuviéramos plata, y tiempo, probablemente sacaríamos algo en papel. De todos modos, el interpretador está ligado estrechamente al soporte virtual, nació y creció en él, y me animaría a decir que allí morirá, algún día, adornada de links rotos y páginas de error 404.
La verdad es que le debemos mucho al soporte: los bajos costos, las herramientas y programas que nos permitieron darle forma, su circulación masiva (la revista alcanza un promedio de 3000 visitas diarias).
SC: ¿Se defiende una línea política y/o línea de lectura y/o concepción de la literatura para el interior de la revista? ¿Cuáles?

JDI: Como en todo grupo, hay distintos intereses y gustos. Pero es como dijo el General: “… los hay combativos, los hay contemplativos, los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, pero todos trabajan”.


http://www.elinterpretador.com.ar/

4 comentarios:

Strawberry Fields dijo...

Hola Juan, te queria agradecer de nuevo por tu tiempo y predispocion para responder todas las preguntas! Yo se que una entrevista via mail no es lo mas copado, porque limita y no hay posibilidad de repreguntar (me quedaron varias cosillas en el tintero!), pero creo que quedo bastante buena! Y sin dudas se debio en sobretodo a tu buena onda a la hora de responder! Gracias de nuevo.

Saludos!

Sabrina (o Strawberry en el mundo blogger....)

juandiego dijo...

muchas gracias a vos, sabrina. saludos!

Jaramillo dijo...

La entrevista es bien interesante, y tiene algunas imágenes que son bastante certeras acerca de qué es hoy escribir. Como por ejemplo esa de ser "hijos sensibles del capitalismo, sangrando sus angustias privadas en la literatura que se hace pública en la web". Creo que es una buena definición. Saludos.

juandiego dijo...

gracias jara. abrazo!