sábado, noviembre 15, 2008

El Matanzero

"Ráfagas de viento repentinas parecían sopladas a propósito, para que llevaran sobre los potreros la tristeza general y, quién dice, también las propias almas de los exploradores recién muertos. Las banderas, aunque estaban agujereadas, igual se doblaban por la fuerza del Matanzero, así que todos debieron bajarlas durante algunos minutos, mientras duró el fenómeno. A nuestro costado, el Riachuelo se aceleró, empujado por las corrientes de aire que lo picaban con pequeñas olas, como si fuera un mar. Las aguas revueltas traían a la superficie cosas del fondo, cosas viejas que se asomaban y después caían de nuevo en el líquido negro, objetos tan pasados por el agua y por los años que ya resultaba imposible reconocer qué habían sido exactamente en otra época, antes de ser arrojados al río. Lo que quedaba de ellos era, sobre todo, el mal olor, una pestilencia amarga casi insoportable, incluso para los habitantes del campito, que ya estábamos acostumbrados. Una vez que el Matanzero se calmó, volvimos a caminar. El movimiento sacudió los ánimos de las censistas, quienes iban aturdidas cargando el cuerpo de su compañera, y ahora la pena dio lugar a la bronca. Una o dos gritaron primero, jurando venganza, y enseguida a las demás les hirvió la sangre y todas se pusieron a gritar desaforadas, que cinco por uno no va a quedar ninguno, que paredón paredón a todos los gorilas que no quieren a Perón, y eran tan altas y agudas sus voces que te rompían los oídos y espantaban a los pájaros, perdices y teros que andaban cerca, en yuyos, cañas y arbolitos."


El campito, capítulo 5 (fragmento), "La Batalla del Mercado Central", Mondadori, Julio 2009.

7 comentarios:

Ojaral dijo...

Sabés qué, Juan? Hay algo que me entusiasma de tu escritura. Y es que, en tiempos en que está de moda una escritura plana, un no estilo, hay en tus libros un gusto por las palabras que hace que las frases se desplieguen como las ramas de un árbol, que reverberen en la página. Porque más allá de la voluntad de contar una historia, se adivina el placer de jugar/se con el idioma, con las estructuras, con las vueltas de una frase sinuosa como un río. Y yo, como lector, lo agradezco. Que sigan floreciendo las palabras, che.
Saludos!

Juan Dé dijo...

gracias che, muy generoso de tu parte, un abrazo

Anónimo dijo...

más censura

despojada dijo...

dan ganas de leer mas.
Juan tengo la copia de tu visita al programa aca no es.
cariños

maría dijo...

Juan: bonita espesura!
mierda q es denso el riachuelo
slds
maria

sergioeter dijo...

lindo lindo. Cuando el broli??

Cece dijo...

el otro día fui a visitar a un avión abandonado que hay en el cruce de camino de cintura y el riachuelo

el agua ahí era verde criptonita

lo juro