viernes, abril 04, 2008

5,4,3,2,1

ampere recargado treinta y uno. Nos ponemos de pie. Ella se sube la bombacha y yo me abrocho el pantalón. Caminamos, apuramos el paso y después corremos, cortando camino, para volver cuanto antes a la bandada. Los Huscarles están saqueando casas. Allá, miren cómo sangran los vecinos sobre las ondulaciones de la calle. Un recuerdo asomado en la herida abierta por el SAE, que sueña hígados. Cien recuerdos sonados por la hoja de metal, que despierta células dormidas. Mil recuerdos envainados por la faca, que descorazona frutas maduras. Hay, familiaris tendidos bajo las puertas derribadas de las casas. Hay, sacerdotes ahogados por el agua del bautismo. Hay, maestros atragantados con las tizas. Orquestas invisibles los despiden, tocando canciones fúnebres cuyas letras se repiten, repasando un único acontecimiento, alguna cosa de la infancia. La gente agita pañuelos blancos pero todo se tiñe inevitablemente de rojo, o de negro. En el aire se huele azufre y carne quemada. Me mareo. La Chica Gótica aparece y desaparece, los Huscarles son intermitentes y el paisaje se descompone por momentos. Las hormigas se me suben a la cabeza. Están a punto de picarme. Pero al primer aguijón, reacciono a tiempo, y me escabullo a través de imágenes erróneas y entonces las pierdo. El flujo magnético acelera de nuevo las sensaciones a b c del campo eléctrico. Energía cinética debajo de los párpados, asqueamiento y saqueamiento, astringencia y transigencia, lo imperdonable y lo imponderable hacia Primera Junta atravesando Avellaneda, Bogotá, Bacacay y después la vía del Sarmiento, con flujo radiante debajo de la cortina de agua, entre papeles volando, con la mano gótica en mano, junto a Roque y los pinceles sobre los adoquines de la rayuela polimorfa, salto y salto entre agujeros negros. C, retuercen las formaciones reticulares, c, quiebran las sillas turcas de la hipófisis, c, queda sin aire el seno esfenoidal, c, vierte el líquido cefalorraquídeo en la zanja podrida, c, badas las cabezas para el hacha, la orgía, la subdivisión, la colorada, c, errados los epicarpos y las enredaderas sociales la naturaleza humana camina al revés piedra tras piedra, 5, 4, 3, 2, 1 nociva, 5, 4, 3, 2, 1 reflejo, 5, 4, 3, 2, 1 será peor que axones metálicos perforando cavidades y núcleos supraópticos, peor que incendios argentinos en ciudades paraventriculares. Niños de plástico arden en la fogata de San Pedro y de San Pablo. Las polillas vuelan idiotas por la luz y se suicidan involuntarias en las llamas. La caminata se traga las calles y la Última Junta de la ciudad sordera. 5, 4, 3, 2, 1 por fin llegamos al puntito de la perspectiva.

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2 comentarios:

Juan Dé dijo...

ilustración: James Jean.

Angustiado dijo...

el techo del blog.
unico