miércoles, abril 18, 2007

Rexistencia 37 - La hemorragia

Me sacaron una muela. Fue una verdadera batalla entre las pinzas y aquella parte ósea que se aferraba a mi cuerpo. Tanto fue el manoseo que terminó por agarrarme una hemorragia. Mi cara se convirtió en una portada de el interpretador. Me salía sangre a borbotones. Tuve que morder una gasa, pero igual mi boca se llenaba de rojo. Entonces me ponían otra gasa. Pero no había caso.

En un rapto de conciencia, sentí orgullo por esa muela de largas raíces que agonizaba en la mesa. Hija e tigre, pensé.

A mí no me da impresión ver sangre, pero esta catarata me empezó a dar palpitaciones, y cuanto más bombeaba el señor corazón, lógicamente mayor era el flujo que salía despedido de mis vasitos lastimados.

El doctor dijo que lo más importante era mantener la calma. Mientras tanto, la canilla seguía abierta.

Después de un par de horas bajo la supervisión de los dentistas –de a poco se fueron sumando colegas para ayudar/opinar-, me dieron el alta, previo taponamiento con una bolita de no sé qué cosa que después se reabsorbe.

Me recomendaron no fumar, no tomar mate, no agacharme, no hacer ejercicio, no hacer buches, dormir con dos almohadas, y nada de mujeres!, al menos por 24 horas.

Salí del consultorio, mordiendo la enésima gasita, que debía conservar una hora más, caminé un par de cuadras y me tomé, ¡inconsciente!, el colectivo.

Los pozos de Buenos Aires deben ser la venganza de la pampa que está abajo, que ya no puede respirar como antes el aire que viene del río. Por eso se come el asfalto, se chupa los adoquines, le clava las uñas a las veredas.

Tanto traqueteo terminó por abrirme de nuevo el cuerpo, que, una vez más, dijo lo que tenía que decir por la boca de su herida.

Cuando me di cuenta, toqué el timbre, y bajé. Mi idea era tomar un taxi que me llevara de nuevo hasta el dentista. Pero no venía ninguno, pasaba el tiempo, y era increíble, no venía ninguno, che!
Como en la parada del colectivo hace unos días, otra vez se me vino la noche encima. En algún momento me senté, en la puerta de una casa. Quería tranquilizarme y tratar de controlar, como decía Carlitos el borracho, el cuerpo con la mentalidad.

Hay que bajar los latidos –planeé-, respirar despacio contra la hiperventilación, cerrar lo ojos, morder la gasa, que yo puedo dejar de sangrar.

Poco a poco me fui calmando. Tenía la sensación de que me salía menos sangre. Me empezó a dar sueño. Vamos a quedarnos sentados acá.

Una por una fui recogiendo mis gotas de sangre del caño del desagüe, hasta secarlo completamente con un coágulo que me imaginé, duro como la muela, para que sirviera de dique a las aguas turbulentas.

Siempre sentado en la puerta de la casa, con criterio, organicé la redistribución de los glóbulos rojos y los glóbulos blancos, democráticamente, por arterias y venas interiores.

Levanté la cabeza. Arriba, el mundo se ponía a tono con mi obra de teatro.

El cielo sacó sus biromes eléctricas y empezó a escribir oraciones inolvidables, estrofas de canciones hermosas. Después dibujó figuras de animales y de hombres, y todas me las fue regalando, a mí, su joven hijo sangrando, su hijo querido.


********************************************************************************************
anterior:
Rexistencia 36 - Esperando un colectivo que no viene nunca -------------------------------------------------------------------------

8 comentarios:

maya dijo...

Ay

Mamma Bambi dijo...

me pasó lo mismo ayer, me sacaron un diente. y la semana pasada otro. caminás por tribunales en ácido pero natural. tomás el subte, inconsciente, sí. mordiendo la gasa. todo pasa muy rápido y cuesta decidir si fue real. y vos ahí, viajando por túneles con tu cara monzonesca.

Anónimo dijo...

pobre juan,
dan ganas de ir a cuidarte

Anónimo dijo...

che, juan. sos groso.

Anónimo dijo...

Sous les pavés, la plage.

Me hizo acordar de ese slogan.

Buena narración.

Felicitaciones

malen.a dijo...

bien contado para lo difícil. Una vez me pusieron 6 tubitos de anestesia seguidos y no se me dormía la boca....

Rex dijo...

Uh, qué garrón, male-
mamma bambi, lo mismo.

gracias a todos!

Margot Maea dijo...

Bueno, justo mañana me tenía que sacar ese último pedazo de juicio que me queda... tal vez no está tan segura como hace un par de minutos.
Te invito a que visites mi blog
HTTP://margotmaea.zoomblog.com