sábado, marzo 08, 2008

Sobre la Cumbre de Río

Estuve toda la tarde pegado a la tele viendo la Cumbre de Río y me dejó estas ingenuas impresiones.

Álvaro Uribe es un nerd bastante freak. Cuando dijo que era de una familia católica y qué se yo, mostró lo conservador que es. Su nueva categoría de soberanía basada en la seguridad remite directamente a Bush. Ataques preventivos. La seguridad de las personas es más importante que el territorio, bla, bla. Al final, cuando fue a darle la mano a todo el mundo, parecía un chico pidiendo que lo quieran. Daba pena. ¿Se quebró o fue un acto de grandeza? No le termino de sacar la ficha. Cuando caminaba, su cuerpito era el de un muñeco, un muñeco letal.

Chavez es genial. Canta en el medio de la cumbre. Cuenta anécdotas. Se va por las ramas. Todos le festejan los chistes. Es tan peronista que me resulta imposible no quererlo.

Evo Morales da ternura. Su chaleco indígena tenía toda la onda. Aguante Evo.
Se quejó porque algunos le andan diciendo que es el Bin Laden latinoamericano.

El presidente de Dominicana, Leonel Fernández, fue un gran conciliador. Los dominicanos deben estar contentos por lo que pasó ahí. Capaz están orgullosos, o quizás tienen otras cosas en qué pensar. Lo ignoro. "Solo el tiempo dirá si la gestión de Fernández puso fin a la crisis andina. Pero al menos esta tarde en la isla caribeña que lo vio nacer, el mandatario dominicano salió con una gran sonrisa".

Cristina habló bien. Es una gran oradora. Con Bachelet se hicieron mejores amigas. "...siempre nos han acusado -y discúlpenme un planteo de género- a las mujeres de que se nos vuelan los pájaros y que por allí tenemos cierto grado de histerismo cuando tenemos algunas cuestiones, pero quiero decirles a algunas escenas que por allí nos tocan ver, nos convierten a las mujeres tal vez en las personas más racionales de esta planeta. (APLAUSOS)"

Correa, de Ecuador, era el más joven y calentón. "Su insolencia le hace más daños al pueblo ecuatoriano que sus bombas asesinas", le dijo a Uribe.

El de México, Felipe Calderón, era pecho frío. Debería verlo en otras situaciones.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ex sandinista, me cayó en buena gracia. Ah! lo que hacen ustedes, es realizar constantemente demostraciones de fuerzas. ¿Y los barcos de Guerra?, le preguntó a Uribe, ¿los van a retirar? Uribe lo chamuyó. Chavez atrás se reía. Se terminaron abrazando. Emotivo.

viernes, marzo 07, 2008

ampere recargado 27, ampere regenerado 28

27
LA BABA Y EL POLVO


Activa la glándula pineal. No hay luz en la avenida. Los mosquitos caen en picada. Zumbando amoxidales, me sugieren paliativos. Tomo tres. Granadas químicas explotan en el trígono. Color humano, o Hermano perro, o Mestizo, tararean mis ronqueras por encima de la baba. Sentidos comunes, trepados en lo alto, caen de las ramas y se rompen la boca, o la nariz, o toda la cara. Se desfiguran ante diálogos imprevistos. Palabras de azúcar se derriten sobre los capó de los autos. Miles de palabras. Millones de palabras. De la bandeja de Dios chorrea más prisé y en la ciudad los eternautas, empapados, pierden el sentido de la orientación. Roque dice que apuremos. Los Huscarles nos siguen el paso. La pandilla levanta polvareda en Buenos Aires.

28
LA MARCHA HACIA PRIMERA JUNTA


Los Huscarles discuten entre ellos. Caminan detrás nuestro en estado de asamblea. Los hay heterodoxos, los hay ortodoxos, los hay combativos, los hay contemplativos. Los más indecisos se pierden entre la gente. Expresiones morales ponen en crisis su espíritu de aventura. Por momentos, la razón hace metástasis y la columna se reduce. En los costados, los pedagogos los convencen y por eso algunos se convierten a la civilidad. Pero pronto llegan los refuerzos, los reciéncrecidos, de doce, trece, catorce años, y la pandilla se regenera. La lucha espiritual no da respiro. Hacia atrás, la columna serpentea. Difícil calcular el número. El comportamiento de los Huscarles es imprevisible. Su adolescencia es la entropía del organismo social. Fuerzas ideológicas nos acosan. Fuerzas religiosas nos condenan. Fuerzas policiales nos persiguen. Pero nosotros caminamos más, piedra tras piedra noxa vamos en cuatro patas, paso tras paso noxalis somos bichos y menos hombres, perros y menos artistas, caminantes y menos ciudadanos. Uno, dos, tres, mil cenicientas fugitivas de la clase media. Uno, dos, tres, mil soretes rebalsados del pozo ciego. Uno, dos, tres, mil fósforos prendidos entre los muebles. Los vecinos se asoman a las ventanas. La manifestación los pone nerviosos. Gritos, caras extrañas, ropa extravagante, armas caseras. Esta noche es un cero negro, paraventricular en Felipe Vallese, hipotálamico medial en Aranguren, hipotálamico lateral en Avellaneda; esta noche es derivada por la tierna edad a través de la escala logarítmica de Rojas, tomada de las piedras, caminada por afuera, explotada en las esquinas volcanes, escupida de vida y sangre. Los vecinos refuerzan sus casas. Los comerciantes bajan las cortinas. Los familiares llaman por teléfono y se corre la voz. Grupos de adolescentes toman las calles.


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martes, marzo 04, 2008

ESTÓMAGO DE TAMBOR















ampere veintiséis

Ssssssssssss en los balcones comen plantas las langostas, ssssssssssss la ropa desaparece por acción de las pollillas, sssssssssssss los muebles se rompen donde festejan las termitas, sssssssssssustancia pegajosa defecada en la comida por las moscas, sssssssssssoporíferas las tumbas cuando nacen los gusanos para prohibir la cultura, la idea de la civilización, la causa de la religión y el objetivo de la educación. Sssssssssssse acaba finalmente la repetición en el núcleo de barro; concluye, a mordidas, el recuerdo y el sueño, el trabajo y el tiempo libre, la TV y la radio, el cine y las revistas, el deporte y los entretenimientos. Ssssssssssssse cierran los ojos en el mar indispensable. Sssssssssssssuena como un eco de la infancia en el estómago de un tambor. Sssssssssssssse deshace el cuerpo del hombre contemporáneo, como el del hombre antiguo, como el del hombre del futuro, y cada uno, a su tiempo, se apelmaza y humedece, se oscurece y corre por cavernas, líquido, gota a gota noxa, gota a gota noxalis, empetrolado en los fluidos que moverán a las máquinas de aquella superficie, donde amó y creció y después se aburrió y enfermó.


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Este jueves leo más temprano con unos amigos y después, como siempre, en mi ciclito de la 1 y media de la mañana.


















NOCHE DE NARRATIVA EN EL CC PACHAMAMA

Un Super Héroe que vuelve desde el viejo continente:
SUPER LOYDS!
Un Super Héroe que se despide del personaje:
PANDOLFELLI / SUPERCHORIZO!
Un rey mago peronista y sus Objetos Maravillosos:
JUAN D. INCARDONA!
Uno que sabe exactamente lo que hace:
MATEO INGOUVLLE!
Y una Reina de la Canción:
PAT MORITA!

Te lo vas a perder?!!!
Este Jueves 6 de marzo a las 21hs.
CC PACHAMAMA Pje. Argañaraz 22.
http://ccpachamama.blogspot.com/

domingo, marzo 02, 2008

TODAVÍA ES TEMPRANO

Reflexiones sobre la Venta Ambulante


¿Qué son los objetos maravillosos? Por un lado, son anillos, aros y gargantillas hechas de alpaca, cobre o bronce, soldadas con varillas de plata al veinte por ciento; por otro, son muletillas, frases que, dichas en el momento indicado, estimulan a la clienta compulsiva que hay en cada mujer.

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La relación entre los vendedores ambulantes es breve, de pocas palabras. Nos saludamos al pasar entre las mesas y, como quien comenta el clima, generalmente decimos algo sobre el estado comercial de la noche. “Poca gente”. “Nadie quiere ver”. “Estamos a fin de mes”. Al despedirnos, una frase alentadora se repite: “todavía es temprano”.

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Conocí Plaza Francia a los veintipico de años. En esa época (1992 o 1993), yo vivía en Villa Celina. Aunque no queda tan lejos de la Capital –está entre las autopistas General Paz y Richieri—, nunca tuve la necesidad de cruzar demasiado la frontera. Si había que comprar algo, íbamos a Chilavert, en Lugano, o al Hogar Obrero, en Tapiales. Para hacer trámites, viajábamos a San Justo. Los sábados a la noche, nuestro centro era Flores. Para los rollingas como yo, eso significaba "El Viejo Correo". Un día, Flavia me pidió que la acompañara a ver a Laura Ramos al Centro de Exposiciones, cerca de la Facultad de Derecho. Nos tomamos un par de colectivos y nos bajamos en Las Heras. Atravesamos las plazas. La zona estaba muy bien cuidada, el pasto cortadito y las veredas limpias. Los faroles brillaban entre las hojas de los árboles. La gente disfrutaba debajo, sentada al aire libre. Al llegar, nos dijeron que Laura no podría asistir. Recorrimos un rato la feria y miramos libros. Flavia me regaló El guardián entre el centeno de Salinger. Dos o tres años después, volvería a la Plaza un domingo a la tarde, esta vez con cajas en la mano. Me acerqué a un grupo de chicas que tomaban mate, sentadas en el piso. Para mis ojos conurbanos de entonces, todas eran “conchetas”, esa palabra que los pibes usaban de distintas maneras, para hablar de los que tenían plata o para referirse a quienes escuchaban cierto tipo de música. Dije Hola. Las chicas contestaron Hola. Era hermosas y me dirigían la palabra. Estaba aterrorizado. Pero la fuerza del lenguaje estaba en mí, así que inventé alguna muletilla, vaya a saber cuál (“objetos maravillosos” es una frase que inventó Ana, mi novia de aquellos días, poco tiempo después. Pasado un tiempo, alguien comentó que era el título de una obra de Hugo Midón. Yo no sabía de qué me estaban hablando ni quién era ese tipo. Nunca fui a ver la obra, pero me contaron que era muy buena). Las chicas me miraban. Un ejército de ojos claros. Para ellas, era un artesano más, como tantos que vendían en los puestos. No era tan raro. Pero yo me sentía bicho de otro pozo. Era la primera vez que vendía. Qué vergüenza. Las chicas se reían y yo tomaba confianza. ¡Tan lindas y me festejaban los chistes! En la escalada de aquella conversación, alguna musa me inspiró la posta de la venta ambulante y casi sola, mi boca, por su cuenta, pronunció: “tienen poderes afrodisíacos”. A partir de ese momento, las chicas se deshumanizaron y se convirtieron en clientas. No importaba lo lindas que pudieran ser. A todas yo podría manipularlas con mis discursos vendedores. Cuando la tarde cayó, me junté con Ana y contamos la plata. Me acuerdo como si fuera hoy: setenta y ocho pesos. No lo podía creer. Era rico.


continuará...