martes, marzo 25, 2008

Labios negros

ampere recargado treinta: Llueve debajo de la gran concha. El pueblo es bautizado con el flujo estrógeno. La sensación de alerta me pica la nuca y entonces giro. Todos corren. En el desorden, descubro la madreselva, pintadita como siempre de negro, con medias de red, con botas, con remerita. Me acerco, desconfiado del espejismo, para tocarla y comprobarla. Náusea al revés, ella todo lo permite. Le pongo los ojos y le digo Chica Gótica, vení a caminar. Conmigo. Ella me toma la cara con sus manos y me besa mientras cierro los ojos y entonces tengo sensaciones originales. Cuando la violencia social recrudece alrededor, bajo la mano por su espalda hasta tocarle el culo y le meto los dedos por ahí. Los vidrios explotan y las personas mueren en todos lados. Desabrocha mi cinturón. Las explosiones parecen palabras y yo le levanto la remera y empiezo. A chuparla. Sube a mí con la pollera. Puesta. Dice mi nombre. Empieza el movimiento y la ola polimorfa y camina, bichito, camina el aspecto central de la noche, la manifestación vegetativa, el ergotropo, el cementerio, el mar, el núcleo mamilar, la secta de los epsilones, el cuerpo gótico, el cuadrúpedo de la avenida, camina piedra tras piedra noxa bajo la lluvia, paso tras paso noxalis en el moco cervical, ssssssssssss en largo vuelo, ssssssssssss en flujo magnético, ssssssssssssustancia dentro de mi vista, ssssssssssumados podemos llegar al fondo del núcleo central de la enajenada, donde se acaban los dibujos y los sueños, brutal, indispensable mar sin nosco, estómago de tambor, centro del mundo, volvamos, salgamos y volvamos otra vez hasta que por fin descansemos con la cabeza descubierta, en la enramada de la oscuridad cinética, caminemos y seamos fantasmas eléctricos, bichos y menos hombres, perros y menos artistas, caminantes y menos ciudadanos, paso tras paso en una república de pasto, roto el camino, derrumbada la ciudad, recojamos los escombros y echemos la mierda y la sangre al pozo ciego del Trígono, que todo se destruya en el fuego nuclear del hipotálamo, bicharraco polimorfo, que seamos a través de los nidos radiantes, en la aceleración angular de las galerías vaginales, que seamos sin conciencia, puras capas superpuestas del orgasmo y el origen.


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miércoles, marzo 19, 2008

martes, marzo 18, 2008

"—Pero, che, ¿por qué tenés tanto miedo?

—Señor, ¿usted no oyó hablar de Riachuelito?

—¿Quién ese ese?

—No es una persona, señor, es un pez, una criatura de río gigante. El nombre se lo pusieron por Nahuelito, el famoso dinosaurio del Nahuel Huapi, de Bariloche. Se ve que se parecen, aunque éste no es un animal prehistórico como aquél, nada que ver, éste es un bagre común y corriente, que creció mucho más de lo normal.

—¿Y cómo pudo pasar algo así?

—Por la contaminación, señor, no es el único caso. Algunas especies crecieron, otras se achicaron, otras cambiaron de color. A cada una le tocó una suerte distinta. Todo depende de cómo se lo haya tomado cada organismo. El río y las orillas están llenas de animales deformados y plantas desproporcionadas.

—¡Qué bárbaro! Me gustaría verlo.

—¿Quiere que lo lleve?"


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El Campito (II Libro de la saga "Villa Celina"), Fragmento.

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