jueves, noviembre 15, 2007

Ampere Uno






















1

Trago la sustancia y descarto el envase,
que puñaladas, que golpes, que fierrazos,
que meto destornilladores y pedazos de vidrio,
nanofiltrador, desinstalador de cuerpos,
encurvado en la república polimorfa
menos hombre y menos artista,
revuelvo completamente el vecindario,
salgo del ciudadano y soy libre;
en el fondo de la calle lo consigo,
relamido, superembebido,
lengüetero al pánico disfrute,
lo vivo, acá, náusea eléctrica,
ondulante, cinético, bichito en el fondo
de la calle empedrado en el ojo
al revés que mira continuamente
la vista descascarando el revoque
de las paredes o la piel del cuerpo
como el viento cuando erosiona
la montaña.

lunes, noviembre 12, 2007

Memorias de una amante sarnosa

por Elsa Kalish

No es país para viejos
, de Cormac McCarthy, Mondadori, 2006.

Pura anarquía, de Woody Allen, Editorial Tusquest, 2007.


Los otros días, parada frente a la vidriera de la librería Hernández, fui presa de amargas y oscuras meditaciones...

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Sigue acá, en el interpretador, libros.

domingo, noviembre 11, 2007

1810

por Washington Cucurto















(La revolución vivida por los negros, mestizos y mulatos)

Querido General San Martín,

200 años después te escribo encerrado en una pieza del barrio de Constitución, te escribo como si fueras un hermano que no conozco. Te escribo desde mi condición de escritor cumbiantero contemporáneo que no acepta la historia como se la contaron otros. Desde mi corazón de admirador y enamorado tuyo, ahora que te descubrí 200 años después, desde un rincón del Río de la Plata que supo ser terreno de todas tus hazañas y amoríos tales. Hoy sos “el faro, el guía, el Libertador y prócer de América”, en los libros de historia y en la boca de los políticos revolucionarios de izquierda.

Yo te quiero como el hombre sencillo que fuiste y que ocultó su imagen de luchador de grandes gestas. Te quiero, como un muchacho porteño más, que bardeó todo lo que pudo, que “políticamente fue el más incorrecto y romántico de los héroes de la América mestiza”. Poco me importa tu cruce de la Cordillera (hoy es un trámite intrascendente y lo hago en dos horas por Lan Chile) o tu encuentro en Guayaquil con ese otro maricón como sos vos y como lo seré siempre yo, ni un pelo me mueve.

Me mueven, me sensorizan tus aventuras con negras y negros esclavos del África, con mujeres casadas; que te hayas atrevido a liberar 1600 esclavos en medio del Océano y en las narices del Rey de la Corona.

Me conmueve que hayas sido el padre del verdadero héroe negro de la revolución de Mayo y de nuestra historia argentina, negado por las plumas de historiadores blancos, que no podían aceptar el liderazgo de la negritud en nuestra historia. Me conmueve, oh dulce amado mío, tu “libertinaje a la hora de vivir”, y por eso sos para mí, Mi Libertador.

Oh, hermano, me importan un pito tus laureles, Libertadorcito de Argentina, Chile y Perú, te recuerdo como la primera vez que te vi en un cuadro del colegio, al lado de un cuadro de Perón, los dos montados en caballos blancos...

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Sigue, muy pronto, en el interpretador, número 32.