martes, marzo 06, 2007

Ojos carcomidos por el humo de los caños de escape

“El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos”
W.S.



fondo empedrado a las doce
en punto

hombres oscurecidos esperan
en las paradas de los colectivos

a través de la cerradura
del eco
se oyen
sus conversaciones

ahí viene ella
lleva puesto un vestido largo
por momentos su figura
se deshace

ojos blandos carcomidos
por las venas rojas de la alergia al humo
de los caños de escape

piedra tras piedra retumba en la imagen
el motor de la máquina perspectiva
remolca la vista abajo del puente
sobre casilleros de adoquines golpeados
hasta el cansancio

ella se desmorona en el fondo
y mi beso se estampa a la nada
cae de la rama
este beso se rompe la boca
la nariz
toda la cara de mi beso se desfigura
por el viento en contra

espera
la veo venir pero nunca
llega

al costado
hombres oscurecidos y sombras
se meten en la cosa de mi ojo

camina camina bichito camina camina camina camina camina

segundo plano mundo duplicado reemplazo del trabajador
suplencia del ciudadano criminal ilegal camina bichito marginal

pantalón salpicado en la zanja
bicho y menos hombre
perro y menos artista
caminante
vendedor ambulante

adelante

ella lleva puesto un vestido
largo
que el viento le vuela

atrás

del humo
de los caños
de escape

a veces sigo el rastro de su brillo
a través de los agujeros que deja
el aire gris espeso
flotante
en el fondo empedrado
y la veo
ella se ríe despreocupada de la distancia
y me saluda
justo a la medianoche
entonces gotean mis ojos carcomidos
el océano de todos los años
y mi cuerpo finalmente se evapora
desmayado
flotante como el humo de los caños
de escape
y se oscurece como el humo
de los caños de escape

lunes, marzo 05, 2007

Vendedor ambulante

fatisco porteño delta X de mi vida
paralelas doble T delta T noche cerrada
adentro de las cajas me viajan multitudes
a velocidades medias descomponen interiores

tejido epitelial mucosa bañada de mucina
digo hola digo anillos digo suerte padrenuestro
mi verborragia electrificada de adjetivos calificativos
entre mesas vende objetos a las chicas fascinadas

me abro paso desgranando compradores potenciales
un reflejo de neutrones recupera ciudadanos
en la trompa encendida se incorporan las lloronas
palabrejas submaxilares e ideas sublinguales

ojos pintados me relojean cada vez más
la cara ambulatoria y el bulto con lujuria
es la hora del sexo con la clientela cenando
mi flujo radiante anilla manos de insulina

poderes afrodisíacos de los islotes de Langerhans
un entusiasmo nuevo se percibe saltarín
como música electrónica el deseo polimorfo
sacude la pista en plena vereda del Bar Único

aumenta el glamour y aparece un pibe de Celina
vacién lo bolsillo en esta ronda de quirusa
a lo gile y a la mina le vamo a reventá
la ampolla del vater primero la croqueta despué

discursos vendedores mano femenina en mano
pierden patas las sillas turcas de la hipófisis
saltando en las baldosas de los pubs una rayuela cuyo cielo
nubla la naturaleza humana por encima de los hombros

vendedor ambulante será peor que axones metálicos
perforando cavidades vierte el cefalorraquídeo burgués
cobra el vuelo a las fénix señoritas renacidas de la crisis:
¡Qué bien les quedan los anillos! ¡Bienvenidas al éxito!