estos días la mente está seca como las plantas de mis canteros
agotada por un verano gigante deriva sus razones al centro del cuerpo
entre el pecho y el estómago saca conclusiones apresuradas
ayer a la noche me puse la mochila y salí a dar vueltas manzanas
las bolsas negras eran deshuesadas por distintas especies vivientes
la luna brillaba deforme en la zanja tornasolada por los restos
en la calle de los bananos la primavera tardía me picaba los ojos
el verde manchado parpadeaba en el negro un colorado crepuscular
penando de vos el órgano dale que te dale con la música pegadiza
esta mañana el sol me trajo rodeado de perros y buenos borrachos
en el alambrado norte de Flores desayunamos cualquier cosa
jugamos a las cartas y vimos correr a empleados y oficinistas
temprano pasaban los tetra entre las uñas crecidas de la reunión
las paralelas de las vías se tocaban en el infinito de la zona oeste
esta mañana el sol me trajo del fondo de una sonrisa desdentada
cuesta mantenerse a raya en el medio de este baile antisocial
te amé en plazas verdes en cines y shoppings de la buenaventura
ahora me acuerdo de Ana entre pobres diablos callados por el ruido
cuando vino el quinto tren me colé saltando la pared de Fray Cayetano
los rulemanes de abajo repetían tu nombre en cada durmiente
colgado de la puerta miraba cómo cambiaba el color de las cosas
unos pibes aspiraban pegamento en un baldío saliendo de Flores
el más chico supo que lo miraba y se le ocurrió saludarme
quise responder pero las manos me sostenían del vacío
esta mañana el sol me trajo de una década paralela
ahora estoy viajando y mi cara es plastilina de la velocidad
las casas y los árboles se borran por el vértigo
voy a meterme abajo del agua para aguantar la respiración
lo haré cuando vuelva a mi casa pero no sé bien dónde queda
cuando levante la cabeza disfrutaré la primera bocanada de aire
voy a meterme voy a salir voy a gran velocidad
hoja luz ojo de las Flores
ruido negro zanja rojo del tren uñas del fondo del sol
miércoles, enero 03, 2007
Jueves
PRESENTACION DEL FANZINE
¿Y SI nO Soy yo
la qUe FUE
y Vio
la PeLíCuLA?
Leen
María Lucesole, Ana López, Alejandro Jorge, Mercedes Halfon
Poetas invitadas
Clara Muschietti y Marina Alessio
Coordina
Cecilia Pavón
Jueves 4 de enero
20 horas
Belleza y Felicidad: Acuña de Figueroa 900
la qUe FUE
y Vio
la PeLíCuLA?
Leen
María Lucesole, Ana López, Alejandro Jorge, Mercedes Halfon
Poetas invitadas
Clara Muschietti y Marina Alessio
Coordina
Cecilia Pavón
Jueves 4 de enero
20 horas
Belleza y Felicidad: Acuña de Figueroa 900
martes, enero 02, 2007
Rexistencia 32 - El patio y las estrellas
Ayer 1 de enero a la noche nos reunimos los Incardona en el patio que hace cincuenta años construyeron José y Lucía.En las baldosas rojas y amarillas cocinábamos huevos fritos con el aire del infierno; los pajaritos se desmayaban de los árboles.
Martín, el eterno novio de María Cecilia, mi hermana más chica, hablaba con mi viejo del calentamiento global.
Mi mamá trajo la radio, un viejo armatoste, y la apoyó sobre la silla de mimbre.
"Dicen que no tengo duelo, llorona, porque no me ven llorar, dicen que no tengo duelo, llorona, porque no me ven llorar, hay muertos que no hacen ruido, llorona, y es más grande su penar..."
Sentado en la escalera, miraba la terraza, el tanque de agua, los postes que sostienen la soga para colgar la ropa, todos juguetes de la imaginación que en mi infancia funcionaron como cañones contra la flota enemiga, los monoblocks que están allá en el horizonte de la General Paz.
De pronto, volvieron las voces de los niños, pero no era ningún tipo de alucinación, eran Mínimo y Valentina, que llegaban de la mano de Franco y mi hermana María Laura.
-¿Dónde está Juan Diego? -preguntaba una voz de pito.
-Acá, en la escalera!
-Maxi, no subas a la terraza -se adelantó mi hermana-, esperá que baje.
-Juan Diego, bajá! -Era gracioso pensar esta frase.
Mínimo, además de sobrino, es mi ahijado. Tengo por él una gran debilidad. Siempre jugamos. Lo que más me gusta, igual, es charlar y escuchar las cosas que se le ocurren, contestarle las preguntas que hace y todo eso. Es genial.
Cuando oscureció, armamos la gran mesa en el patio y nos sentamos a comer. Para empezar: Matambre casero, que prepara mi viejo desde que tengo memoria, con ensalada rusa.
Estábamos en plena cena cuando de golpe escuchamos un estruendo terrible.
-Uhhhhh!!! Y eso?
Acto seguido: se cortó la luz.
Me acordé de aquella vez cuando explotaron los calefones.
Nadie atinaba a nada. El calor había agotado nuestros cuerpos, y ahora ninguno mostraba intención de levantarse de la mesa para buscar una vela, o salir a la calle para ver.
-¿Qué habrá pasado? -preguntó María Cecilia.
No había respuesta.
En la negrura miré para arriba y vi algunas estrellas.
-Che, reaccionen -insistía María Cecilia-, ¿qué habrá pasado?
Otra vez el silencio segundo a segundo, hasta que al fin, la voz de pito de Mínimo contestó, muy serio:
-Un chasquibum explotó todo.
Jaja, nos morimos de risa.
La risotada general era una nueva explosión. Ésta echaba humo por nuestra terraza, rebotaba en los cañones donde se cuelga la ropa y se iba a las estrellas que se ven desde el patio.
Yo no sé si fue para tanto la gracia, pero seguro que todos encontramos ahí la catarsis de nuestros años viejos. En lo que a mí respecta, lloré casi hasta ahogarme por las carcajadas.
Después de un rato, pudimos recuperar la capacidad de movimiento, y uno a uno, nos pusimos de pie para besar la cara de Mínimo en la oscuridad, hasta que quedó todo pegoteado de la familia.
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